domingo, 21 de octubre de 2018

"Estrella de mi ocaso"


III

María
eres poesía viva
en tardes otoñales

la cadencia de tu voz fresca
mece la tiniebla
de mi infortunio

acerco mi beso
a tu bondad
tu reino solitario
oye el clamor
de mi silencio

eres el calor alegre
¡oh, estrella de mi ocaso!

Contemplo los ojos
de tu amor
¡Radioso amor!
Voy hacia tu gloria
con mi corazón
en reparo


(En: 39 Aromas y una melodía-DHV)

GALOPE
(Rafael Alberti)

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!



"El gozo de la esperanza"


    I


Al término de un día de otoño
un huérfano con harapos
se va a buscar un sueño remoto 

Aquel huésped del infortunio
descansa sobre piedras
bajo el árbol de un roble mágico  

No ha perdido el gozo
de la esperanza
mas se deja llevar
por el viento
y lo arrastra
la clara sombra
de una efímera quimera

                                                       (En:  39 Aromas de una melodía - DHV)




lunes, 11 de mayo de 2015

Mi primer poemario

Discurso de presentación del poemario “Es el viento quien te llama” de 
Daniel Holgado Vargas

Damas y cabelleros, les agradezco su presencia en esta ocasión. Hoy me toca presentar el poemario “Es el viento quien te llama” de mi amigo Daniel Holgado Vargas, un libro que su autor ha venido gestando en continuas correcciones y actualizaciones de su blog Berceo, ecos de fuego; sitio virtual desde el cual el poeta buscaba dejar la impronta de el proceso de encuentro y separación de la amada. El yo poético matiza sus experiencias en el desgarro, la contemplación, la conquista y la pérdida de su amada, un proceso natural, íntimo, que puede ser reconocible y compartido por varios lectores. El espacio virtual tan recurrente estos días es un medio de la más variada propuesta de poemas y poemarios en gesta, es ocasión de la exposición de la imaginación del autor y un recurso para captar seguidores que estén a la expectativa del resultado final. Adelanto que es un libro reflexivo, delicado, por momentos sencillo, pero logrando la comunicación de la personalidad de la voz poética con la destinataria de su obra, una amada que puede pasar de compañera, de párticipe del amor ágape hasta la más fría, enorme y distante indiferencia.
He compartido cursos en facultad de la PUCP con Daniel y su libro como el de tantos otros colegas de Literatura sirve para refutar el asentado prejuicio sobre el egresado de nuestra carrera como un mero crítico, un teórico sin la capacidad de invención ni disposición para organizar su trabajo de ficción. Nada más falso, los literatos también pueden crear, componer, darse un tiempo para revisar su obra y depurarla, pues como todo escritor sienten la necesidad de compartir su producción. Quizás el letrado es menos atrevido que el neófito, se cuida más, pues se exige en mayor proporción que el escritor de la calle, por su arsenal de conocimientos. Sin embargo, para no caer en posiciones que favorezcan a uno u otro estrato, hay que recordar el mensaje del Arte Poética de Horacio: El poeta es la combinación del arte u oficio y el talento. Todos los escritores hemos tenido que empezar como lectores, allí dejamos ver nuestras influencias, las huellas que han dejado los poetas célebres; en el caso de Daniel: Octavio Paz, Antonio Machado, también las canciones de Silvio Rodríguez, músico de su predilección.
Me he permitido recoger una selección de versos que considero significativos de este libro, que configuran una poética de contemplación de la amada, y de desgarro en la evocación de la separación. Empezamos con unos versos del poema “Siente cómo tú”: Siento cómo tú/ te construyes / en el universo / de la espera.  La espera es una dimensión capaz de construir poesía con sed de encuentro, el poemario tiene como destinatario a la amada, que es fuente de deseo, desasosiego y admiración. En el poema “Cada noche”: El tiempo se vuelve ceniza / y se resiste / a renacer en mis huellas.  Aquí la ausencia de la amada y su separación quitan al tiempo presente la posibilidad de devolver el goce. Se siente un eco de “La Amada inmóvil” de Amado Nervo, por la resignación y fatalidad.
En “Tu nombre late”: Mi corazón es un mar solitario / sin oleajes / sin barcas / sin tempestades. La quietud produce conmoción en la imagen de un mar estático como espejo de la inmensidad del sufrimiento del Eros. Luego en “Es el viento quien te llama”, poema que da nombre al presente libro, el yo poético recorre los elementos naturales para alcanzar un grado de atemporalidad en el trazo de la relación con su amada, siempre evocada. Abre con estos versos: “Es el viento quien te llama / no soy yo. Muestra el primer elemento constitutivo del amor como entrega: el aliento. Prosigue con las siguientes líneas: Es el tiempo que recoge tus pasos / No soy yo. Aquí el tiempo se actualiza en el poema como el elemento y espacio de la evocación donde la memoria del yo poético es un recuento de la pérdida. Continúa así: Es el fuego quien construye la espera / no soy yo.  El fuego aquí es un calor de ansia que consume las energías vitales, ya no se habla del encuentro, de la otredad erótica de Octavio Paz. La espera es un suplicio elemental, una fuerza primigenia, difícil de resistir.
En el poema ¿Por qué pregunto dónde estás?: ¿Por qué pregunto dónde estás / si aún no te has ido? El deseo es infinito, este es uno de los pasajes más vitales. Sea evocación o presencia, la contemplación ofrece posibilidad de consuelo.
El autor sigue componiendo sobre la naturaleza del amor que le inspira. En “Al salir de este abismo inconcluso”: ahora soy palabras / simples palabras  / que renacerán en el universo / de tu mundo. Aquí el yo poético se representa a sí mismo por la metonimia de su voz como su esencia. El amor está hecho de palabras que esperan correspondencia en la mirada de la amada.
El poemario también está marcado por la tensión de un sufrimiento constante. En “Me escondo en la ilusión”: Pensar en ti / se ha convertido / en un hábito inacabable. La obsesión es producto del recuerdo, la necesidad y el apego. Este tema se proyecta al poema “La vida es un soplo de silencio”: Te recuerdo / en cada respiro / en cada paso / de soledad. La obsesión del yo poético connota que su vida adquiere sentido por la evocación de la amada, que cada vez se hace más una fuerte llamada.
En el libro las repeticiones de versos denotan la técnica del poeta para configurar el ambiente en que vive el yo poético todos los vaivenes de su relación con la amada. En “Mira cómo te quiero”: Mira cómo te quiero / suelto de ti / mujer. Después de esta anáfora tierna, el yo poético regresa para constatar su soledad.
En uno de sus poemas de despedida titulado “Tu rostro es el mensaje”: Tu rostro es el mensaje de un tiempo inconcluso. El recuerdo del rostro, de la faz y retrato del ser amado, que se hace metonimia de la amada; se detiene la vida de goce pero la evocación continúa.

Finalmente, quiero invitar a los amigos de Daniel Holgado Vargas a leer su poemario, apoyándole en esta primera entrega, que será el inicio de su labor como creador literario.

Comentario del Licenciado Gonzalo Valdivia.
Pontificia Universidad Católica del Perú

sábado, 2 de mayo de 2015

"Yo prefiero el paraíso"


Hay quien ama la riqueza, y vestirse como un rey,
hay quien no quiere hacer nada, no le gusta ni sudar.
Hay quien obra siempre poco, pero no dice verdad,
y después critica todo, para él nada está bien.

Pero a mí, no Señor, eso no lo quiero yo.

  Paraíso, Paraíso, yo prefiero el Paraíso,
  Paraíso Paraí-so, Paraí-i-so.

Hay quien cree ser muy grande, y que al cielo así subir,
es fanático y soberbio, y se cree quien sabe qué.
Hay quien sueña grandes carreras y que al cielo así subir,
hay quien quiere tener éxito y honor en cantidad.

lunes, 29 de diciembre de 2014


Hermosa canción peruana, una execelente interpretación de Victor Jara!!